En el siglo XXI ducharse con agua fría es una gran incomodidad para casi todo el mundo. Por eso a ti te puede ayudar a ir más allá. Porque hace 100 años era el pan de cada día, pero hoy vivimos muy cómodos. Y no tengo nada en contra de las comodidades del siglo XXI, desde luego. Pero si quieres ir más allá, hay que mantenerse un poco incómodo. No vamos a ir más allá solo viendo Netflix. Así que métete en la ducha. Y abre el agua fría. Y observa como se activan todos los sistemas de supervivencia. Los vasos sanguíneos se contraen (para no perder calor corporal), el corazón late desbocado (para enviar mas sangre a los músculos para que salgas de ahí rápidamente), la respiración se vuelve más rápida y superficial (para intentar coger más aire). El cortisol por las nubes. Todo lo que no sirve para sobrevivir a una caída a un río helado, se detiene. Todo lo que sirve para salir de ahí, se activa. Por ejemplo, la digestión se detiene: ¿para qué quieres digerir el desayuno si estás a punto de morir congelado? Vale, pues aquí empieza el entrenamiento: no estás a punto de morir congelado. No te va a pasar nada, en realidad. Solo un poco de incomodidad.
Y controla tu respiración: vuelve a respirar lentamente, llena tus pulmones y deja salir el aire todo lo despacio que puedas. Y deja de mover los brazos frenéticamente. Quédate quieto, respirando y sintiendo el frío. Y aguanta ahí unos segundos. Luego sal de la ducha. ¿Qué pasa? Pues pasan dos cosas: Una, que te sientes de puta madre, incluso un poco eufórico. Un poco frío, si, pero de maravilla. ¿Sabes por qué? Porque tu mente está encantada de haber conseguido sobrevivir a un grave peligro. Es como si hubieras ganado una batalla. Dopamina y endorfinas liberadas de forma natural. Y dos, que te sientes relajado. ¿Sabes por qué? Porque tu mente sabe que normalmente, después de un grave peligro como este, vendrán unas horas de descanso, recuperación y tranquilidad. El cortisol cae en picado. Tu mente te deja en paz. ¿Has oído bien? Tu mente te deja en paz. Y flipas cuando tu mente de te deja en paz. Ayer te dije que hoy te daba un par de ejemplos, pero este se me ha hecho largo. Así que el otro, mañana. Gerardo. |
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