Hay preguntas que creo que uno tiene que tener siempre presentes.
Preguntas importantes para ir más allá.
Algunas ya las hemos visto aquí.
Por ejemplo…
¿Quién quiero ser?
Esta pregunta te permite tomar decisiones conscientes.
Alineadas con quien te gustaría ser.
Otra pregunta importante…
¿Es esto verdad?
De esta no hemos hablado.
Ya lo haremos.
Hoy toca otra pregunta.
¿Para qué?
Parece una pregunta sencilla.
Y lo es.
Pero no es poca cosa.
El ego tiende a clasificar lo sencillo como poca cosa…
Pero solo es una estrategia para darse más importancia de la que tiene.
Lo sencillo es mucho más poderoso que lo complicado.
Como esta pregunta.
¿Para qué?
Tendría que ser obligatorio que te preguntases ¿para qué? siempre que vayas a hacer algo.
Volvemos al correo de ayer.
La dama que es compasiva con esa niña que no es la prioridad de su madre.
La dama que, por mostrar tanta compasión, ahora tiene un conflicto en su familia.
Esto no es verdad, por supuesto.
Si se hubiera preguntado si es verdad que ser compasiva ha generado un conflicto tendría un hilo para seguir tirando.
Pero no lo hizo.
Tampoco se preguntó para qué es compasiva con esa niña.
Si se lo hubiera preguntado tendría alguna respuesta.
Para que la niña esté bien.
Para que tenga una familia.
Para…
Lo que sea.
Hay tantas respuestas posibles…
Vamos a esperar su respuesta.
Así no hipotetizamos.
¿Para qué eres compasiva con esa niña?
Mientras tanto, tú aprovecha para utilizar esta pregunta.
La usaremos en los próximos días.
¿Para qué?
¿Para qué haces esto o lo otro?
Y por supuesto, contéstate algo que empiece por “Para…”
Porque tu mente va a tender a empezar a contestarse algo que empiece por “Porque…”
Y mañana seguimos.
Disfruta el día,
Gerardo
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