Entrena tu compasión


Efectivamente, a veces nos confundimos.

Es la normalidad del ser humano.


Estamos tan lejos de lo que realmente somos…

Que lo normal es estar confundido.



Por eso a veces confundimos también la compasión.

Y por eso, a veces, en lugar de ser compasivos simplemente porque es lo que somos, lo hacemos como una estrategia para conseguir algo.



Pero eso no está mal.

Es solo una confusión.



Así que…

Sigue entrenando.

Sigue cultivando la compasión.



Ya hemos visto que trae grandes beneficios para tu cerebro.

Y por consiguiente, para tu vida.



Así que sé compasiva.

Cultiva la amabilidad.

Entrena también, por supuesto, la autocompasión.



Aunque no tengas ningún motivo.

Tú hazlo, porque es lo que realmente eres.

Prueba.

Experimenta.



Sé compasiva sin control

Sin filtro.

Sin buscar nada a cambio.


O lo que es lo mismo…


Ama sin medida.

Sin estrategias.



Sin miedo a que por ser compasiva tengas que serlo con todo el mundo.

A hacerte cargo de todos.

Sin miedo a que los demás no sean compasivos contigo.

Sin miedo a nada, en realidad.


O si tienes miedo…


Hazlo con miedo.


Pero sé compasiva.

Todo lo que puedas.



Cultiva tu compasión.

Entrena tu compasión.


Y fíjate qué ocurre en tu vida.


Porque los cambios que haya serán el reflejo de los cambios que se produzcan en ti.

En tu cerebro.



Y cuando tu ego te pregunte ¿para qué?, no le contestes.

No lo hagas “para algo”.

No seas compasiva con un objetivo.


Simplemente, sé compasiva.


Porque compasión es lo que eres.



Cultiva lo que eres, por tanto.

Experimenta ser lo que eres.



Y ya me contarás.



Disfruta el día,


Gerardo


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