Cualquier idea de que tienes algo bajo control es una mera ilusión.
Esto fue lo que recordé ayer.
Mientras iba viendo como todo lo que tenía controlado saltaba por los aires.
El power point, los apuntes, la pantalla grande…
Y más cosas, porque tenía más cosas controladas.
La hora a la que la primera dama iba a estar en casa…
Para estar pendiente de Blas.
Hasta la hora a la que iba a llegar un repartidor.
Por supuesto, el repartidor llegó en medio de la clase.
Y la primera dama no estaba.
Así que Blas hizo toda la clase conmigo.
En fin, no sigo…
Porque esto es lo que pasa con el control.
Que parece todo muy serio, muy organizado…
Hasta que la vida decide reírse un poco.
Woody Allen lo dijo un día con mucha precisión.
Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes.
Supongo que ayer se echó unas buenas carcajadas conmigo.
El caso es que existe un orden en todo esto.
Estoy absolutamente convencido de que en el juego no existe el azar.
Que hay leyes que lo gobiernan.
Hablaremos de ellas próximamente.
Si es que eso entra en los planes de Dios, claro…
Porque puedo ver como comienza a sonreír cuando pienso en lo que voy a contarte mañana.
En fin, que cualquier pensamiento de control es una mera ilusión.
Aunque a ti te parezca que lo tienes todo bien atado.
Es mejor confiar.
Requiere menos energía y da mejores frutos.
Al final, la clase salió muy bien.
No me quedó más remedio que hacer lo que ya sabía que tenía que hacer.
Confiar.
Confiar en mí…
Pero sobre todo, en algo mayor que tú y que yo, que es lo que ordena el juego.
Ese fue el mensaje que recibí.
Cuando terminó de descojonarse de mis planes.
Disfruta el día,
Gerardo
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