Hola!
Ayer te contaba que nunca estás disgustada por la razón que crees.
Y no es que no te enteres.
O que no vas a saber tú por qué estás disgustada.
Es solo que tu ego te engaña.
El ego es un verdadero maestro del engaño.
¿Y por qué te engaña?
Porque no quiere que veas la verdadera razón de tu disgusto.
Ya, pero ¿por qué?
Pues porque la verdadera razón de tu disgusto está dentro de ti.
Y tiene que ver contigo.
Solo contigo, quiero decir.
No tiene nada que ver con nadie más.
Y pasa una cosa.
En el momento en que veas esto con claridad, tu ego se lleva un meneo de mucho cuidado.
Y eso me encanta.
Para eso estoy yo aquí.
Entonces.
Nunca estás disgustada por la razón que crees.
No conoces la verdadera razón de tu disgusto.
Y encontrar la verdadera razón es importante, te decía ayer.
Por dos motivos.
Uno, que te permite ir un poco más allá.
Vas a pensar de una manera diferente.
Y eso siempre está bien.
Nuevas conexiones neuronales.
Una nueva sintonización de la realidad.
Y aquí va el otro motivo.
Ver la verdadera causa de tu enfado te acerca a quien quieres ser.
Y para eso estamos aquí.
Vale, ahora me explico.
El mayor enemigo de tu verdadero yo es tu falso yo.
Tu verdadero yo es aquel en quién tú quieres convertirte.
El Ser auténtico que habita en ti.
Pues ese Ser siempre está intentando conocerse.
Llegar a Ser.
Por eso dentro de ti siempre hay esa pulsión.
Ese deseo de ir más allá.
Ese intento de mejorar.
Esa incomodidad que te impide permanecer toda la vida igual.
Y tu falso yo es tu ego.
Que quiere justo lo contrario.
Que te quedes como estás.
¿Si?
Vale.
Disfruta el día,
Gerardo
———
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