Por eso encajas demasiado

Si no has leído el correo de ayer, léelo.

En él te explicaba brevemente qué es el ego.

La herramienta que tu mente utiliza para sobrevivir.


Y que si crees que has llegado hasta aquí gracias al ego, estás equivocada.

Muy confundida.



El ego no es el responsable de todo lo que has conseguido.

Ni de coña.


El ego es el responsable de que estés repitiendo lo que hicieron tus padres y tus abuelos.

Y lo que no hicieron.

De que hayas entregado la mayor parte de tu energía a los demás.

De que hayas tenido que sacrificarte siempre.

De que hayas silenciado tus enfados cuando estabas enfadada…


De que hayas hecho lo que se suponía que tenías que hacer en vez de lo que realmente querías hacer.



El ego es esa parte de la mente que se ha empeñado en que siempre seas la responsable.

La hija perfecta, la estudiante perfecta, la madre perfecta, la pareja perfecta…

La que siempre cumple.

La que cede para que los demás estén bien.

Así el ego se asegura de que sobrevivas.


Porque así, encajas.



Y ese es precisamente el problema que tiene el ego.

Que encajas demasiado.



Que te metes en una caja construida a la medida de todos los demás.



Pero que a ti te queda ya muy pequeña.


Por eso estás leyendo esto.

Por eso a veces tienes ganas de llorar…

Y otras, de gritar hasta que no puedas más.

O de dar puñetazos.


De sacar toda la rabia que llevas acumulada.

De mandarlo todo a la mierda.



Lo que pasa es que Eso que eres realmente se ha cansado ya de obedecer.

Ya no quiere sobrevivir.


Ya no vale haber ”llegado hasta aquí”.


Ahora tienes que ser tú de verdad.


Disfruta el día,

Gerardo

SI HAS LLEGADO HASTA AQUÍ…

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