No hay nada malo en desear

La ira calibra 150.


La ira tiene una gran cantidad de energía.

Supone dejar atrás por completo los estados apáticos de más baja calibración.



Muy a menudo, cuando trabajo con personas, celebramos los enfados.

Y los ataques de cólera.



Porque cuando alguien viene de la melancolía, tristeza, desesperanza, resignación…

El enfado es la señal de que ya ha salido de ahí.



Pero…

Todavía está lejos del coraje.



Con el coraje empieza el verdadero poder.

La rabia es un estado de fuerza, pero no de poder.



En la rabia uno sigue siendo una víctima.

Odio, indignación, agresividad…


Violencia, venganza…


Hay mucha energía y a menudo eso es algo que celebrar…



Pero con medida.

Porque la ira todavía va en contra de la vida.



A continuación, cuando se va más allá de la ira, se llega al orgullo.

Calibra 175.



Yo estuve muchísimo tiempo aquí.


Arrogancia, soberbia, vanidad, superioridad…

Es el estado del narcisismo.


Aquí está quien necesita tener razón.



Por eso calibra por debajo de 200.



Crees que necesitas algo que no eres.


Al menos, has dejado atrás la violencia.

Por eso está tan cerca de 200.




¿Sabes cuál es la emoción predominante en España estos días?


Sí, el orgullo.

Por algo tan nimio como haber ganado el mundial de fútbol.


Ahora ya sabes qué nivel de conciencia predomina en España.



Vale, que Argentina calibra 150, sí.

Pero es poco consuelo.



La calibración de 175 es la de quienes tienen que demostrar que valen.

Que son merecedores.


Ahí estamos todavía como país.



Nos falta un pasito para llegar a 200.

Eso mañana.



Hoy es suficiente con darnos cuenta de lo limitante que es para la vida el sentirnos orgullosos…

Aunque sea por haber ganado el mundial.



Disfruta el día,


Gerardo

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