Los niveles inferiores de conciencia están dominados por el miedo.
Por si acabas de llegar, hablamos del mapa de la conciencia de David Hawkins.
Son niveles en los que la supervivencia es lo principal.
Lo único, más que lo principal.
Todo está orientado a la supervivencia.
Aquí no hay desarrollo personal.
En estos niveles no se conoce el amor de verdad.
Hay que ganar.
Hay que competir.
Todo lo que se hace tiene la intención de sobrevivir.
Relaciones personales.
Trabajo.
Hobbys o aficiones…
Todo.
Nada de ir más allá.
Esto ocurre en los niveles por debajo de 200.
Toda la energía está puesta en cubrir las necesidades básicas.
Lo que cualquier animal necesita para sobrevivir.
Alimento, un techo, una manada…
Cuando se calibra por encima de 200 esto cambia.
Aquí uno comienza a interesarse de verdad por la vida.
La supervivencia del cuerpo se considera más o menos asegurada.
Ya no hay ese miedo primario, animal, que dirige todo el esfuerzo a la supervivencia.
Se empieza a ver el mundo con otros ojos.
Comienza el interés genuino por otras personas.
Por el desarrollo de la conciencia…
Pero aun hay miedo.
Aun hay miedo a dejar de Ser.
Pero no es el miedo primario a morir.
Ese ya quedó atrás.
Es el miedo a qué pasará después.
A qué habrá más allá.
O más bien, el miedo a que no haya nada.
Ese es el miedo a no existir.
Un miedo que está en los niveles de conciencia por encima de 200.
Y puede que permanezca hasta el nivel 500, quizá 600.
Después sigue estando, pero es otra cosa.
Ya hablaremos de ello cuando estemos ahí.
Este es el miedo del que hemos estado hablando estos días.
Miedo a no Ser.
Y esto incluye las dos etapas.
La de tener ese miedo y verlo…
Y la de tenerlo, pero no verlo todavía.
Y entonces pensar que el miedo es a que sufran los otros.
Es para celebrar, estar aquí.
Por encima de 200.
Disfruta el día,
Gerardo.
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