SI HAS LLEGADO HASTA AQUÍ…
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Ayer te hablaba de la verdadera libertad.
¿Hay una libertad falsa?
¿O no verdadera, al menos?
Creo que Viktor Frankl se refería a la libertad que importa.
La libertad interna.
Puedes hacer lo que te de la gana con tu tiempo.
Con tus días.
A lo mejor no tienes que obedecer a nadie.
Horarios que cumplir.
Normas que seguir.
Puede incluso que no necesites nada.
Que no tengas nada que pedir.
Quizá creas que no dependes de nadie para nada…
¿Pero es eso libertad?
Según Viktor Frankl, no.
Viktor Frankl vivió casi 3 años en campos de concentración.
No tenía nada de eso que asociamos a la libertad.
Ni tiempo, ni espacio propios.
Ninguna pertenencia u objeto.
Ni dinero, ni ninguna posibilidad de tener nada.
Horarios y normas impuestas.
…
Y sin embargo, tuvo la capacidad de sentirse libre.
¿Cómo puede alguien sentirse libre así?
¿Cómo puede mantenerse la calma en medio de una tormenta infernal?
Viktor Frankl pudo.
Y Viktor Frankl dice que todos podemos.
Aunque parece que lo hemos olvidado…
Así que eso hacemos en la certi.
Recordarlo.
Recordar cómo mantenerse libre a pesar de las circunstancias externas.
Encontrar ese espacio interior en el que se encuentra nuestra verdadera libertad.
Mañana intento explicarte dónde está ese espacio.
Porque en realidad no es un lugar.
Es un instante.
Disfruta el día,
Gerardo
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