La presencia y el mono

¿Alguna vez has estado con alguien que te miraba, pero que estaba en otra parte?

¿Con alguien que estaba contigo pero te interrumpía para contarte “su cosa” en lugar de escucharte con atención?

¿Y con alguien que habla, y habla sin prestar atención a nada que no sea su charla?


Pues todo eso no es presencia.



De la presencia es más fácil decir lo que no es, que lo que es.


Porque la presencia es simplemente la consecuencia de estar presente.

De estar aquí.


De tener todos los sentidos en este momento.

De ser consciente de este momento.



Lo más interesante de la presencia es que el ego no puede estar ahí.


A menudo se define al ego como la mente de mono.

La mente que salta de un sitio a otro continuamente.

Sin sentido.

Del pasado al futuro.

Luego a este momento, solo por un instante…

Para irse a algo que te ocurrió ayer.

O a lo que tienes que comprar mañana.



Es imposible estar a lo que estás con un mono saltando en tu cabeza.


De ahí la importancia de estar presente.


La presencia es estar completamente en este momento, en este lugar.

Por eso el ego no puede estar ahí.


En este momento y en este lugar no puede saltar a ningún sitio.

No puede irse, porque tú estás aquí.



Cierra los ojos.

Escucha ese sonido.


¿Lo oyes?

Ese sonido ya estaba ahí…


Pero no te habías dado cuenta porque el ruido que hace tu mono al saltar de un lado a otro no te dejaba escucharlo.



Por eso la presencia.

Estar presente te permite darte cuenta de todo lo que existe en este momento.


No solo de lo que ve tu mono entre salto y salto.



Y a más presente estés, de más cosas te darás cuenta.


Disfruta el día,


Gerardo

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