¿Te imaginas una mariposa dando golpes con las alas a una oruga para que salga de su crisálida y vuele con ella?
Pues pasa.
Los seres humanos que han pasado a calibrar niveles de conciencia superiores a 200 se convierten en mariposas.
Es una metáfora, pero…
Es bastante real.
En el nivel 200 se despliegan las alas.
Y a volar.
Y es guay…
Pero es una experiencia nueva.
Da un poco de vértigo volar cuando has estado toda la vida metida en un capullo.
Pero hay que volar.
No queda otra.
Y hay que volar sola.
No puedes volar con nadie.
Más adelante podrás volar junto a otras mariposas.
Incluso hacer piruetas…
Pero tienes que aprender a volar.
Sola.
No puedes coger a tu amiga oruga y llevártela volando contigo.
No puedes hacer que tu amiga oruga salga del capullo antes de lo que pueda salir.
Entonces…
¿Qué puede hacer una mariposa en esta situación?
Lo único que puede hacer la mariposa es ser mariposa.
Dejar que la oruga vea lo que hay más allá de su estado actual…
Mostrar cómo es ser mariposa.
Mostrar sin imponer.
Mostrar sin alardear.
Y confiar.
En que la oruga deje de resistirse al proceso natural de la vida.
Todos los seres humanos estamos llamados a ser mariposas.
A volar en los niveles de conciencia superiores.
No tiene sentido que una mariposa se enfade.
Ni siquiera que se enfade porque una oruga sea una oruga.
Lo único que tiene sentido para una mariposa es ser una mariposa.
O dicho de otra manera…
Hacer lo que tienes que hacer.
Disfruta el día,
Gerardo
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