Gol al ego

Después del correo de ayer, volvemos al planeta Tierra.


Que en última instancia nada de todo esto existe, sí.

Y está bien saberlo.

Pero todavía no estamos ahí.

Así que hoy volvemos a la cotidianidad.


El camino de ir más allá de nuestro ego.



Hace unos días, una dama me contaba que se acababa de dar cuenta de algo.


“Hoy he descubierto que yo creía que la crítica destructiva hacia mi era ser humilde.”

“Y que hablar bien de mi era ego, y eso era malo”.


Y termina:

“Uf, lo que me queda”.



Esto es lo que hace el ego.

Confundirnos.

Todo lo posible.


Cuanta más confusión, menos verdad podemos conocer.

Y cuanta menos verdad conocemos, más poder tiene el ego.



Y esto lo hace hasta límites que a veces nos cuesta creer.

Como este ejemplo.


Hay mucha confusión.

En las tres frases.


Empezamos con la última.

“Uf, lo que me queda”.



Esta es una estrategia del ego para hacerte pensar que todo es muy difícil.

Que nunca vas a conseguir cambiar de forma de pensar.


Con eso intenta llevarte a la resignación.

Y la resignación es territorio…


Efectivamente, del ego.


Que vuelve a querer llevarte a su jaula.



No me canso de decirlo.

El paso que ha dado esta dama es el más importante de todos para cambiar algo.

Para quitar poder al ego.

Darse cuenta.


Me explico.


El ego vive en creencias y pensamientos.

En costumbres inconscientes.


En el momento en que una creencia se hace consciente, ocurre lo que llamamos darse cuenta.


Y este es el primer paso.

Y el más importante.


Porque nada puedes cambiar si no te das cuenta de que está ahí.


Pero si te das cuenta…


Gol al ego.


Disfruta el día,

Gerardo.

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