Eres una ola… y el mar

Bueno, estamos recorriendo un camino muy interesante.

Ya hemos dado cinco pasos.


Paso uno: tu mente no muere.

Paso dos: tú no eres tu cuerpo.

Paso tres: tú eres tú, y “algo más”.

Paso cuatro: ese “algo más” es tú, y algo más.

Paso cinco: ese “algo más” es Conciencia. Tu conciencia. La Conciencia.



Así que tenemos que tú no eres tu cuerpo.

Eres mucho más que eso.

Eres Conciencia.

Eres la Conciencia.



Ahora, veamos si puedo explicar bien esto.

Porque reconozco que puede parecer un lío, ser tú, y “algo más”…

Y que ese “algo más”, además de ser tú, sea algo más.



Entonces.

Piensa en el mar.

Y ahora fíjate en las olas.

Una ola, otra ola, y otra más…


Imagínate…

Que tú seas una ola.



Casi por arte de magia, de un mar que abarca una inmensidad, de pronto aparece una ola.


Pequeña al principio, según va pasando el tiempo va creciendo, y se eleva.

Casi parece que va a separarse del mar…

Y de hecho, cuando la ola rompe miles de gotas de agua saltan, disparadas, en todas direcciones.

Solo un instante.


Y a continuación, más magia…

Y la ola va disminuyendo.

Hasta acabar integrándose de nuevo en el mar.


De donde, en realidad, nunca salió.




Te he pedido que imagines que tú seas una ola.

Pero no tienes que imaginarlo.

Esa ola eres tú.


Pero tú no eres solo esa ola.

También eres mar.


Eres algo más que una ola, aparentemente aislada y temporal.



Eres una ola, sí.

Pero claramente, también eres mar.

Y el mar es tú…

Pero también es algo más.

El mar es todo.



El mar es Conciencia.



Y cuando una ola deja de ser ola…

Solo podemos decir que ya no es ola.

Pero no que ya no esté.



Disfruta el día,

Gerardo

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