Imagina la estela de un avión.
Cuando yo era pequeño era raro.
Poco habitual.
Tan poco habitual que cuando veíamos un avión dejando una estela nos quedábamos un rato mirándola.
Pero desde hace unos años es algo habitual.
No se por qué.
Ni me importa, la verdad.
Hay gente que dice que nos rocían con cosas.
Que nos sulfatan.
No tengo ni idea de si eso es verdad.
Y no puedo hacer nada con eso.
Así que no me importa.
Allá cada uno con su karma.
A eso veníamos, al karma.
Imagina la estela de un avión.
Ese es el pasado.
El avión es el presente.
¿Puedes ver que es evidente que el camino recorrido es lo que ha llevado al avión hasta el punto en el que se encuentra ahora?
¿Puedes ver el lugar en el que va a estar ese avión en un futuro cercano?
Incluso viendo la longitud de la estela puedes adivinar dónde va a estar en un futuro lejano.
Ahora imagina varios aviones, con sus estelas.
Cada uno en una dirección diferente.
Cada uno a una altura diferente.
Cada uno a una velocidad diferente.
Puedes ver de dónde viene cada uno.
Puedes ver dónde está cada uno en este momento.
Y hacia dónde va a ir cada uno.
Y todo eso mirándolo desde la pequeña perspectiva del lugar en el que estás.
Imagina que vieses todo eso desde el espacio, justo desde fuera de la Tierra.
Tendrías una perspectiva mucho más amplia de cada avión.
Verías exactamente de dónde salieron.
Verías cada movimiento que hicieron para llegar a donde están ahora.
Y con gran probabilidad, verías dónde van a terminar.
Pues esto es el karma.
No lo que ya pasó.
Tampoco lo que va a pasar.
El karma es la ley que te permite ver esto.
Mañana, más.
Disfruta el día.
Gerardo
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