Ayer, hablando de la compasión, decíamos que no hacía falta ser el dalái lama.
No hace falta, es verdad.
Aunque si lo fueras, sería mejor.
Para los que te rodean, para el mundo en general y para ti.
Para ti sobre todo.
Porque la compasión, ya lo vimos ayer, le sienta bien al cerebro.
Y si tu cerebro está bien, todo está bien.
El dalái lama es la gran referencia mundial de la compasión.
Pero ¿por qué el dalái lama está tan unido a la compasión?
Vamos a verlo.
Porque puede que pienses que saber esto no te sirve para nada…
Pero sí.
Saber esto es ir un poco más allá.
Entonces.
El dalái lama es la emanación de Avalokiteshvara.
Que es la figura que en el budismo representa la compasión.
Como si una mujer con una balanza y los ojos vendados representase la justicia.
Así que cuando se dice que el dalái lama es el bodhisattva de la compasión…
Se está diciendo algo así como que su función en el mundo es darle forma a la compasión.
Podría haber sido Manjushri, que representa la sabiduría.
O Vajrapani, el poder espiritual.
Pero es Avalokiteshvara.
Y fíjate cómo representa la compasión…
A pesar de lo que está pasando entre China y Tíbet, no da opción al sufrimiento.
Critica la política de China.
Condena lo que considera injusto.
Pero no se presenta como una víctima.
Ni convierte a China en su enemigo.
Tampoco espera que venga nadie a arreglar nada.
Ni clama a una divinidad que podría estar haciendo algo de otra manera…
Ni siquiera se critica a sí mismo.
Y podría.
Porque hasta hace poco, él era el líder político de Tíbet.
Así que podría criticarse.
Considerarse un fracaso.
Pero no.
En cambio, utiliza la compasión.
Para los demás y para sí mismo.
Mañana, más sobre el dalái lama.
Y sobre la compasión, claro.
Disfruta el día,
Gerardo
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