¿Quién quieres ser?
Ya hemos hablado de esta pregunta…
Es una de las preguntas que cambiaron mi forma de ver la vida.
Y no solo a mí.
La he utilizado muchas veces para ayudar a alguien a tomar decisiones.
Y nada como preguntarte quién quieres ser.
¿Y sabes qué es lo mejor de esta pregunta?
Que te la puedes hacer en todo momento.
Pero hay otra pregunta que ha resultado todavía más importante.
Otra que también te puedes preguntar en cada decisión.
¿Para qué?
Esta pregunta es para cada decisión que tienes que tomar.
Una forma de saber si verdaderamente quieres eso…
O si es que hay algo detrás de lo que no eras consciente.
Pero esta pregunta no solo sirve para las decisiones que tienes que tomar.
También sirve para las que ya has tomado.
¿Para qué hiciste eso?
¿Para qué fuiste ahí?
¿Para qué tomaste esa decisión?
Pregúntate muchas veces para qué.
Pregúntatelo una vez…
Y cuando tengas una respuesta, pregúntate de nuevo para qué.
Y cuando tengas una respuesta, pregúntatelo de nuevo.
Y así, a veces hasta cinco veces necesitamos preguntarnos para qué hacemos lo que hacemos.
Así de rebuscados son los motivos del ego.
Que tiene que esconderlos detrás de 5 capas.
¿Pero es que siempre está el ego en medio?
Bueno, compruébalo tú misma.
Cuando te puedes preguntar más de una vez para qué, está por ahí.
Porque lo que tú eres de verdad no necesita retorcer tus decisiones.
Ni esconderlas detrás de varios paraqués.
De ahí lo que hablamos hace unos días.
¿Para qué ser compasiva con aquella niña?
¿Para qué ayudar a otro a mover su mesa?
Si tienes una respuesta a esa pregunta…
Si tienes una razón para hacerlo, más allá de simplemente hacerlo…
Es casi seguro que detrás de esa decisión está el ego.
¿Y para qué seguir haciendo caso al ego?
Disfruta el día,
Gerardo
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