Hace unos días, cuando hice la clase de la transferencia y contratransferencia…
Aquella clase en la que el control saltó por los aires, sí.
En aquella clase pregunté a los alumnos algo que no estaba en el guión.
¿Cuál es la base de esta formación?
Y yo creí que me iban a decir lo mismo que yo pienso.
Que todo eres tú expulsado.
O que todo tiene que ver contigo.
O que todo el tiempo te relacionas contigo mismo.
Pero no.
Esa era la base para mí…
Pero estaba equivocado.
Los alumnos tienen razón.
La base es el autoconocimiento.
Conocerse a uno mismo.
Más sencillo, más básico, más simple.
Que todo eres tú expulsado es una forma de conocerte a ti mismo.
Ver que el mundo responde inmediatamente a ti no es la base.
Es la consecuencia.
Lo fundamental, lo más importante, es conocerse a uno mismo.
Eso dijeron los alumnos.
Hubo unanimidad.
Así que cinco ediciones después, yo descubro que estoy equivocado.
Bueno.
Me lo han dicho los alumnos…
Pero ya lo había dicho Apolo, el dios griego.
Cuando aquellos sabios, hace más de 2000 años, se reunieron para preguntarle.
¿Qué es lo más importante que debe conocer un ser humano?
Y el oráculo contestó:
Conócete a ti mismo y conocerás el universo.
Y yo que creía que estaba mirando alrededor para descubrirme a mí…
Cuando en realidad estoy descubriéndome a mí para poder ver alrededor.
Bueno, pues eso es lo que hacemos con los caballos.
Descubrirnos.
Conocernos a nosotros mismos.
Para poder descubrir la Vida.
Disfruta el día,
Gerardo
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