Hoy vuelvo atrás.
A la pregunta ¿quién quieres ser?
Porque una dama me dice que claro.
Que detrás de esa pregunta hay creencias que la condicionan.
Y que cómo saber quién quiere ser más allá de aquello para lo que ha sido condicionada.
Bueno, lo primero, una puntualización.
Eso de “para lo que ha sido condicionada”…
Suena a escurrir el bulto.
Aunque sea inconscientemente.
Por supuesto.
Pero suena a que alguien o algo la ha condicionado.
Y no.
Es ella misma la que se pone condiciones.
Somos nosotros mismos.
Y aunque puede que parezca una nimiedad…
El lenguaje es importante.
Porque el lenguaje crea distinciones.
Aunque sea parecido, la intención detrás lo es todo.
Entonces.
Que no hay que fustigarse, ni culparse por quién eres.
Hemos venido a jugar.
Y parte del juego es esto de no ser quien quieres ser.
Ahora, sobre la pregunta en sí…
¿Cómo saber quién quiero ser más allá de…
No puedes.
No hace falta seguir con la pregunta.
No puedes saber quién quieres ser más allá de quién eres en este momento.
Vaya, pero…
Ya, pero nada.
Solo tienes lo que tienes.
Y no sabes lo que no sabes.
El manual de instrucciones del juego dice como termina el juego.
El final ya lo sabemos todos.
Paz, Amor, Unidad, Iluminación, Despertar, Dios…
Cada uno que le ponga el nombre que quiera.
¿Pero cómo podríamos llegar allí sin haber pasado por aquí?
No podemos.
Y hasta aquí, todo correcto.
Si esta respuesta te ha dejado tranquila, puedes dejar de leer.
Ahora, si sigues leyendo, tienes que saber que no hay excusas.
Ni condiciones, ni creencias, ni miedos.
Es solo una cuestión de voluntad.
De decisión.
De no creerte tus propias excusas.
Nada te impide girar 180 grados y elegir quién quieres ser de una vez por todas.
Y disolver todo el karma en un instante.
Disfruta el día,
Gerardo
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