¿A qué esperas tú para atender ese dolor?

Hola!

Total, que el cuerpo no duele.

Lo que duele es la mente.
Siempre.

Y no digo el cerebro, digo la mente.
La mente es algo inmaterial, intocable, invisible…
Que no está en el cerebro.
Aunque a menudo nos confundimos y pensamos que es lo mismo.

Eso es como pensar que la televisión esta en ese aparato negro que tienes en el salón.
Que todo se produce ahí.

Obviamente, la televisión no está ahí.
Aunque tú la veas en el televisor.

Pues el cerebro es lo mismo.
El receptor que te permite “ver” tu mente.

Y eso es lo que duele.
La mente.

Pero como a la mente no le prestamos demasiada atención…
Pues tiene que mostrarse en otra pantalla.
El cuerpo.

Cuando el cuerpo duele empezamos a prestar atención.
Pero mira hasta donde tenemos que llegar…

Porque primero, el dolor ha aparecido en el Ser.
Después, en la mente.

Y antes del cuerpo también ha tenido que verse a tu alrededor.

En tu familia, en tu pareja, en tu trabajo…

Y solo cuando no prestamos atención a nada de todo eso, aparece en el cuerpo.

Somos un poco duros de mollera, sí.

¿Ya sabes qué te está mostrando a ti tu dolor?
Da igual que sea una contractura, un cáncer, una depresión, un insomnio…

Todo es tu mente expulsada.

El dolor de tu mente mostrado en tu cuerpo.

Ayer hice una sesión con caballos impresionante.
Tenías que ver a todos los caballos corriendo alrededor de la dama.

Una dama muy especial.
Que está poco más allá de la mayoría.
(Sí, los caballos también muestran eso).

Bueno, pues a la dama le dolía su mente…
Y se lo mostraba su familia.

Por eso vino.
No esperó a que se lo mostrase el cuerpo.

¿A qué esperas tú para atender ese dolor?

Disfruta el día,

Gerardo

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