No deberíamos hacer nada para algo.
Me explico.
La mayoría de las veces, cuando hacemos algo…
Lo hacemos con un objetivo.
Para conseguir otra cosa.
Vamos a trabajar para ganar dinero.
Vamos a una clase para aprender algo.
Vamos a ver a alguien para sentirnos de tal manera.
O para que ese alguien se sienta de tal manera.
Hablamos con una persona para obtener algo de ella.
A veces, para darle algo para después obtener algo.
Preguntamos cosas para recibir una respuesta.
¿Te has preguntado alguna vez qué pasaría si hiciéramos las cosas sin un objetivo?
¿Si simplemente hiciéramos las cosas para que sean hechas?
¿Porque es lo que hay que hacer en ese momento?
¿Qué pasaría si fuéramos a trabajar solo para ir a trabajar?
¿No para ganar dinero a cambio?
O si hablásemos con alguien solo para hablar.
No para conseguir algo…
Puede que esto parezca que no tiene sentido.
¿Para qué íbamos a ir a trabajar si no es para ganar dinero?
Bueno, en los últimos tiempos estoy experimentando esto.
Voy por ahí preguntándome para qué hago lo que hago.
Siempre que me acuerdo, claro.
Me he dado cuenta de que hacemos muy pocas cosas sin objetivo.
Así que he decidido experimentar qué pasa si no hay un para qué.
Si no busco un objetivo.
Si hago lo que tengo que hacer solo porque es lo que tengo que hacer.
¿Has probado alguna vez?
A ver.
A veces hacemos algo para conseguir otra cosa y es normal.
Llamamos al electricista para que nos arregle el enchufe.
Pero si convertimos la llamada al electricista en un mero trámite para conseguir algo…
Nos estamos perdiendo cosas.
Cuando hacemos algo solo para conseguir otra cosa estamos quitándole la vida a lo que hacemos.
Mañana me explico un poco más.
Disfruta el día,
Gerardo
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