Seguimos con la compasión.
Le estamos dedicando mucho tiempo a la compasión.
Esto es importante.
Yo diría que es una de las cualidades más importantes que puede tener un ser humano.
Y no solo lo digo yo.
Lo dice mucha gente que iremos viendo.
Por ejemplo, lo dice Nazareth Castellanos.
¿Sabes lo que dice la neurociencia?
Nazareth dice que cuando respondemos a un sufrimiento con exigencia y dureza se activan las regiones cerebrales del dolor, la amenaza, el estrés y la ansiedad.
Y si respondemos con autocrítica, aun más.
Pero cuando respondemos con amabilidad y compasión, la respuesta neuronal cambia.
Entonces se activan las regiones del bienestar, la regulación emocional, la motivación…
Y esto, atenta porque esto es importante…
Ocurre siempre que la compasión está presente.
Es decir.
Ocurre en el cerebro del otro cuando somos compasivos con él.
Ocurre en nuestro propio cerebro cuando somos compasivos con otro.
Y ocurre en nuestro cerebro cuando somos compasivos con nosotros mismos.
Que es igual que haya otro que no.
Siempre que hay compasión, tu cerebro responde mejor al sufrimiento.
Entonces…
No se me ocurre ni un solo motivo para no mostrar compasión en todo momento.
Ni hacia los demás.
Ni hacia ti misma.
Pero quizá se te ocurra decirme…
Yo es que no soy compasiva.
No me sale la compasión.
Entonces te diré que la compasión no es algo que se tiene o no se tiene.
Es algo que se cultiva.
Y dice Nazareth que el mero cultivo de la compasión ya proporciona esa respuesta neuronal de seguridad.
No hace falta ser el Dalai Lama.
Solo empezar a practicar ser amable y compasivo ya produce cambios positivos en tu cerebro.
Así que…
Sé compasiva contigo.
Sé compasivo contigo.
Sé amable contigo.
Y disfruta el día.
Gerardo
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