SI HAS LLEGADO HASTA AQUÍ…
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No sé que más te voy a contar sobre esto…
Pero para mi era importante hablar del miedo a dejar de existir.
No del miedo a la muerte, que no es lo mismo.
Es muy parecido, sí.
Pero no es lo mismo.
Es miedo a dejar de existir.
A dejar de ser.
Miedo a no ser.
Era importante porque no lo había visto.
Entendía, intelectualmente, que tenía que haber algo ahí.
Pero no lo veía.
Igual que las personas que me han dicho estos días que no tienen miedo a morirse.
Están en la misma situación que estaba yo hace poco.
Era tan grande mi miedo que no podía ni verlo.
Bueno, ahora que puedo verlo, puedo hacer algo con él.
Como el niño que tiene miedo del monstruo de debajo de la cama.
Al niño no le sirve de nada decir que no tiene miedo.
Lo hace para parecer algo que todavía no es.
Más valiente, más mayor, más digno de algo…
Pero no sirve de nada.
Lo único que sirve es sentir ese miedo.
Reconocerlo.
Investigarlo.
Cuestionarlo.
Mirar debajo de la cama.
Buscar el monstruo.
Enfrentarse al miedo.
Y solo así el niño va a poder dejar atrás ese miedo.
Pero de nada sirve que nadie le diga que no hay monstruo.
De nada sirve la experiencia de quien ya ha superado ese miedo.
En los próximos días voy a dedicarme a explorar el miedo a dejar de Ser.
A ver qué me encuentro ahí.
Por cierto.
¿Sabes por qué se que hay quien tiene miedo a morir aunque me ha dicho que no?
Mañana te lo cuento.
Disfruta el día,
Gerardo
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