Ayer te contaba que preguntarte quien quieres ser puede quedarte grande.
Pero no te dije nada más.
Solo eso, y pasé a la pregunta sobre el karma.
¿Quiero el karma de hacer eso?
En realidad, las dos preguntas son la misma.
Pero esta del karma es más fácil de ver.
Es muy difícil equivocarte si te preguntas eso.
Puedes olvidarte de hacerte la pregunta.
Vale.
Puedes recordarla, pero no querer hacértela en un momento determinado.
Porque en ese momento a tu ego no le conviene.
Vale.
Puedes incluso engañarte.
Contestarte mal a la pregunta adrede.
Vale.
Todas son opciones disponibles en el juego.
Pero no puedes burlar el karma.
Nadie te obliga a hacer karma yoga.
Nadie te obliga a hacer lo que tienes que hacer.
Es una de las opciones disponibles en el juego.
A mi juicio, la más conveniente.
Para terminarlo.
Pero ese es mi juicio.
Bueno, es mi juicio y el de todas las personas que terminaron el juego.
Todos aquellos que se iluminaron.
Todos aquellos que despertaron.
Todos aquellos que dejaron de girar en la rueda del samsara.
(Si no sabes qué es esto, en unos días te hablo de ello)
Entonces.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?
Esta frase me la regaló una dama hace unos meses.
Hoy te la vuelvo a traer porque va alineada con el karma yoga.
Entonces.
Haz lo que quieras.
Pero ten claro que la ley de causa y efecto no deja ni una acción sin consecuencia.
Ni buena, ni mala.
Da igual que gires el volante a la derecha o a la izquierda.
Da igual que lo gires mucho o que lo gires poco.
Todo tiene un efecto.
Por eso merece la pena hacer lo que tienes que hacer.
Y mañana vuelvo a la pregunta ¿quién quieres ser?.
Disfruta el día,
Gerardo
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