El karma no es un castigo

El karma no es la estela de un avión.

Es la ley que nos permite ver como funciona.


Es la ley de causa y efecto.



Si mantienes el volante recto, continuarás recto.

Si giras a la derecha, te irás a la derecha.



Aunque a veces puede que no lo veas instantáneamente.

Porque hay viento, hay nubes, depende de la velocidad…



Pero lo veas antes o después, todo lo que hagas tendrá su efecto.


Así como todo efecto en tu vida está determinado por una causa.

Aunque a veces no sabemos verla.



Porque tenemos una parte inconsciente.



Pero no es un castigo.

Nunca es un castigo.


No hay nadie ahí para castigarte.

Nadie lleva la cuenta de lo que haces.


Y el juego es solo un juego.

No tiene capacidad para castigarte.


Ni siquiera Dios, ese simpático señor de barba blanca, puede castigarte.



Bueno, es hora ya de dejar de pensar en Dios así.

Como si tuviéramos dos años.

Dios no es un señor de barba blanca que te mira desde arriba.


Unas veces con compasión, otras riéndose de tus planes, y otras enfurecido, mandándote desgracias.



Dios simplemente es todo lo que es.

No tiene una libreta donde apunta el karma de cada uno en tiempo real.



Entonces.


El karma es la ley de causa y efecto.


Por eso podemos predecir hacia donde va a ir un avión.

Por eso podemos predecir qué va a pasar en tu vida.

Por eso podemos saber qué has hecho en tu vida.


Porque vemos los efectos que están ocurriendo ahora.



Ahora bien, insisto.

El karma no es un castigo.


Es una ley.



Así que podemos cambiar nuestros efectos.

Inmediatamente.


Mañana lo vemos.


Disfruta el día,


Gerardo

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