Hola!
Era bonita la carta de ayer, verdad?
La escribió un yanki llamado William Livingston Larned.
Que no hizo ninguna otra cosa que haya perdurado hasta nuestros días.
Solo ese detalle.
Una sencilla carta a su pequeño hijo.
Pero como habrás comprobado, rebosa tanta bondad, ternura, amor, Verdad…
Que le ha hecho perdurar al menos 100 años.
No sabemos si luego fue un padre ejemplar o siguió siendo un calamar.
Y tampoco importa.
Pero solo por ese detalle le han leído, al menos, 30 millones de personas.
Ahí es nada.
Bueno, yo sigo escribiendo mi libro.
Y aunque no te importe, yo te cuento como voy
Así aumento mis probabilidades de terminarlo.
Mira, me fui de vacaciones con 12 capítulos casi cerrados.
Solo pendientes de revisar y pulir.
Y he vuelto con 13 capítulos y solo 3 cerrados.
Pero lo que antes iba a ser un buen libro, resulta que va a ser un fenómeno mundial.
Apuesto a que se traducirá (al menos) a 17 idiomas.
Bueno, hoy voy a compartir contigo un trocito.
Una nota al pie.
Las notas al pie son lo que más me gusta del libro.
Aquí está la número 20 (de momento).
Tradicionalmente hemos considerado la existencia de cinco sentidos, que explican los mecanismos con los que percibimos el mundo exterior: vista, olfato, gusto, tacto y oído. Actualmente, la ciencia, gracias a los estudios en neurología y psicología, establece ocho sentidos, añadiendo equilibrio (o sentido vestibular), interocepción (percepción de señales internas como hambre, sed, ritmo cardiaco, temperatura corporal…) y propiocepción (percepción de la posición y movimiento del cuerpo). Es fascinante comprobar como cada vez más nos vamos dirigiendo hacia nuestro interior, y estos tres sentidos son testigos de ello y explican cómo nos percibimos a nosotros en relación con el exterior. Puesto que el viaje hacia nuestro interior es cada día más rápido, será inevitable que en los próximos años veamos como la ciencia va designando más sentidos, hasta considerar finalmente algunos tipos de sentido esencial que explicarán los mecanismos de percepción espiritual y de nosotros mismos respecto a Dios.
Eso es todo, disfruta el día!
Gerardo
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