Mi naturaleza auténtica

Hola!

¿Sabes qué es eso de tu naturaleza auténtica de ser humano bueno?

Es el principio fundamental del estoicismo, si.

¿Pero qué significa eso?

¿Tenemos una naturaleza auténtica?

¿Somos buenos por naturaleza?

Rousseau decía que si.

Que el hombre es bueno por naturaleza.

Y que es la sociedad quien le corrompe.

La solución que propone es un “contrato social” justo y comunitario.

Y el Estado quien garantizase el buen funcionamiento.

Hobbes decía que no.

Que el hombre es egoísta, violento, competitivo por definición.

Y que la vida sin Estado sería la guerra de todos contra todos.

Su solución es un poder fuerte, un “leviatán” que imponga orden.

Desde posturas contrarias, las dos ideas llegan a la misma conclusión.

Aunque para uno el Estado es un árbitro y para el otro un monstruo que domina.

Rousseau y Hobbes vivieron hace poco: siglos XVIII y XVII respectivamente.

Pero esto ya lo habían pensado (como no) los sofistas, Platón y Aristóteles.

Hace más de 2500 años.

Y en aquella época había casi unanimidad.

El ser humano es bueno, pero necesita entrenarse.

Unos años después los del pórtico lo veían clarinete:

El ser humano tiene en su naturaleza la razón y la capacidad de vivir conforme a la virtud.

Pero debe entrenarla.

El verdadero gobierno no es el Estado, está dentro de cada uno.

Por eso Viktor Frankl podía ser libre en un campo de concentración.

O Epícteto siendo esclavo, o Mandela estando 27 años en prisión.

O James Stockdale, aquel almirante yanki que cayó prisionero en Vietnam.

Mañana te hablo de “la paradoja de Stockdale”.

Hoy ya me voy.

A entrenar mi virtud.

Es la manera de llegar a lo mejor de mi.

De vivir de acuerdo a mi naturaleza auténtica de ser humano bueno.

Disfruta el día,

Gerardo.

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