Ahora que ya sabes que no tienes que leer todos mis correos, seguimos.
Durante los últimos días hemos dado cinco pequeños pasos.
Cinco pasos que nos llevan un poco más allá de donde nos situamos habitualmente.
Permíteme que los recordemos.
Uno: tu mente no muere.
Dos: tú no eres tu cuerpo.
Tres: tú eres tú, y “algo más”.
Cuatro: ese “algo más” es tú, y algo más.
Y cinco: ese “algo más” es Conciencia. Tu conciencia. La Conciencia.
Ahora veámoslos, una vez más, de otra forma.
Uno: tu mente no muere.
Dos: tú no eres tu cuerpo.
Tres: tú eres una ola, y el mar.
Cuatro: ese mar es la ola que eres tú, y además, es el mar.
Y cinco: ese mar es Conciencia. Tu conciencia. La Conciencia.
No se me ocurre una metáfora más clara que la del mar para ver lo que somos.
Y para ver lo que somos respecto a lo que Es.
Ahora vamos a intentar enlazar todo esto con aquello que nos trajo aquí.
El ego.
Y la confusión que trae a algunas personas.
Para eso vamos a empezar por la Conciencia.
¿Qué es eso de la Conciencia?
La RAE no nos sirve de nada.
Porque considera la conciencia un sinónimo de conocimiento, moralidad, o consciencia.
En fin.
Para la RAE solo existe la conciencia.
No existe la Conciencia.
Como solo habla de palabras, no nos sirve.
Entonces tenemos que ir a ver la idea.
¿Qué es la Conciencia?
La Conciencia es el medio en el que todo surge.
Y al que todo regresa.
En realidad, la Conciencia es el medio en el que todo sucede.
Nada sale nunca de la Conciencia…
Como nunca una ola estuvo separada del mar.
Y mañana vemos lo que es la Conciencia.
Disfruta el día,
Gerardo
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