Tú no eres tu cuerpo

Punto uno: tu mente no muere.

Muere tu cerebro, que no es lo mismo.


Por lo tanto, tú no eres tu cuerpo.

Punto dos.


Esto es muy básico, ya lo sé.

Pero lo vamos a decir para ir punto por punto.



Tú no eres tu cuerpo.

Es imposible.

Aunque a veces nos creamos que sí.

Que solo somos lo que vemos.



Pero si dejases de llamarte como te llamas…

¿Seguirías siendo tú?

Obviamente, sí.



Tu nombre define al cuerpo que te representa como ser humano.

Pero tú vas más allá de tu nombre.



Que no eres tu cuerpo es obvio.

Imaginas que pudieses cambiar tu cuerpo con otra persona.

Con Carlota, por ejemplo.

Por decir alguien.


¿Serías Carlota entonces?

Es obvio que no, ¿verdad?


¿Cómo vas a ser Carlota?

Carlota es Carlota, aunque tú estés en su cuerpo.


Y entonces tú serías tú con el cuerpo de Carlota…

Pero serías tú.



Hay gente que cree que es sus recuerdos.

Pero cuando lo miras con atención es muy obvio que tampoco eres tus recuerdos.


Imagina que te olvidas de todo lo que has vivido.

No recuerdas nada.

¿Dejarías de ser tú?


Obviamente, no.

Serías tú de una forma diferente a como eres ahora.

Muy diferente, desde luego.

Y seguramente, pensarás que estarías jodida.


Pero seguirías siendo tú.


Esto lo vemos en los enfermos de Alzheimer, por ejemplo.

Pueden que hayan olvidado sus recuerdos.

Puede que hayan olvidado incluso quién son ellos…


Pero obviamente, no han dejado de ser ellos.



Entonces.

Punto uno: tu mente no muere.

Muere tu cerebro, que no es lo mismo.


Y punto dos…

Tú no eres tu cuerpo.


Disfruta el día,

Gerardo

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