Ayer escuché una conversación entre dos caballeros.
La comparto contigo porque me parece muy interesante.
Uno de ellos preguntaba al otro:
¿No es el miedo del padre a la muerte de un hijo algo una ayuda para la supervivencia del niño?
Me pareció una gran pregunta.
El ego está convencido de que es muy importante.
De que si no fuera por él, moriríamos rápidamente.
Nosotros y todos los de alrededor.
Es un poco arrogante, el ego.
Pero veamos la respuesta.
El caballero que supuestamente tenía que dar la respuesta comenzó con más preguntas.
Supongamos que yo no tuviera miedo a que mi hijo muriese.
¿Cuál sería mi estado entonces?
El primer caballero contestó que estaría en paz.
Entonces, pongámonos en esta situación:
Yo estoy en paz, cogiendo a mi hijo de la mano.
Estamos en un semáforo.
Tres carriles delante.
Yo, como estoy en paz, suelto la mano de mi hijo.
Mi hijo sigue caminando…
Y es atropellado.
Oh!
He perdido un hijo…
Pero sigo en paz.
Con una mueca de sonrisa bobalicona.
¿Puedes ver que esto es exactamente lo que piensa el ego que pasará si tú dejas de tener miedo y te mantienes en un estado de paz?
¿Puedes ver también que esta visión del ego de la paz y el miedo no tiene ningún sentido?
El que yo esté en paz no me va a hacer soltar la mano de mi hijo delante de un semáforo en rojo.
Pero eso es exactamente lo que el ego quiere que tú creas.
El miedo nunca es una ayuda para nada.
Y no hay excepciones.
Disfruta el día,
Gerardo
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