Creo que no puedo explicar mejor lo que significa ser libre.
Porque eso es algo que hay que vivirlo.
Cuando lo vives, lo entiendes.
Yo no soy libre en todo momento.
Todavía.
Hacia ahí quiero ir…
Pero de momento, no lo soy.
Hace unos días quería ir a bañarme a la playa.
Pero la primera dama prefería ir al río.
Me “sugirió” un montón de veces el río.
De esas mil maneras de sugerirlo que tenéis las damas.
Y yo, erre que erre con la playa.
Era lo que me apetecía.
Bueno, pues al final acabamos en el río.
Y yo, además, enfadado.
Poco tiempo, vale.
Pero suficiente para darme cuenta de que mi deseo estaba interfiriendo con mi libertad.
Cuando elegí libertad no se acabó el deseo de playa…
Pero dejó de importarme no ir.
Aunque como ves, todavía me lleva un tiempo.
¿Por qué te cuento esto?
Porque una dama me dice que no entiende el concepto.
De ser libre.
Que si ser libre es sinónimo de vivir en paz.
No.
No es lo mismo.
Vivir en paz es una consecuencia de ser libre.
Como reaccionar es una consecuencia de no ser libre.
Enfadarme por no ir a la playa fue una consecuencia de no ser libre.
De ser esclavo de mi deseo.
Como si yo supiera que aquel día era mejor ir a la playa.
Entonces.
Cuando soy libre puedo seguir prefiriendo la playa…
Pero ya no tengo que pelearme con el río.
Ni con la primera dama.
Cuando soy libre no necesito que la realidad haga lo que yo creo que tiene que hacer.
Cuéntame un momento en que hayas sido libre.
Y así lo explicamos con un ejemplo.
Disfruta de la libertad,
Gerardo
Es gratis, y puedes darte de baja cuando quieras con solo un click.
SI HAS LLEGADO HASTA AQUÍ…
El siguiente correo no está aquí.
Escribo uno nuevo cada día. Si quieres recibir el de mañana, deja tu email.