Hola!
Ayer te hablé de una dama que había puesto a su padre en el centro.
No es lo más habitual, pero pasa.
Ponerse en el centro es importante.
Es lo más importante que puedes hacer.
Porque nada bueno pasa cuando no ocupas tu lugar.
Esa dama está descubriendo que tanto tiempo sin ponerse en el centro es doloroso…
Pero que es más doloroso aun hacer como que no pasa nada.
Porque llega un momento en que pasa algo, y…
Se abre la caja de Pandora.
Una semana lleva llorando esta dama.
Y ella se dice:
“Pero si esto no es para tanto…”
Pero ya ha entendido que no llora por lo que ha ocurrido ahora.
Llora por los más de 60 años que lleva fuera de su sitio.
Es muy doloroso no ponerte en el centro de tu vida.
Y puede que a ti te parezca una tontería, pero…
También hubo quien dijo que las enseñanzas de Lao-Tsé eran absurdas.
¿Cómo no va a pensar alguien que lo son las mías?
Mira el capítulo 67 del Tao Te Ching.
Algunos dicen que mi enseñanza es absurda.
Otros, que no es práctica aunque sea elevada.
Quienes miran en el interior de sí mismos
hallan perfecto sentido en su absurdo.
Y quienes la ponen en práctica,
la hallan elevada por sus raíces profundas.
Sólo tengo tres cosas que enseñar:
simplicidad, paciencia, compasión.
Estas tres son tus mayores tesoros.
Simple en el pensamiento y la acción,
retornas a la fuente del ser.
Paciente con tus amigos y enemigos,
armonizas con el modo de ser de las cosas.
Compasivo contigo mismo,
reconcilias a todos los seres del mundo.
Lao-Tsé enseñaba tres cosas, no una.
Y no hablaba de ponerse en el centro…
…
¿O sí?
Disfruta el día,
Gerardo
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