Hola!
Eres un sol.
¿Lo sabías?
Sí, eres un sol.
Todos somos un sol.
Es decir,
que tú haces el mismo papel que el sol, pero a pequeña escala.
Hay una pequeña galaxia que orbita a tu alrededor.
Y que está tan ordenada como orden irradies tú.
Porque eso es lo que haces en este juego.
Irradias lo que eres.
Solo eso, todo eso.
Ser un sol no significa brillar para que te miren.
Eso es una consecuencia natural, pero superflua.
Ser un sol significa ocupar tu centro para que todo lo demás se ordene a tu alrededor.
Solo eso, todo eso.
Y no tienes nada más que hacer.
No tienes que ocuparte de ordenar nada.
Ni tienes que ser protagonista.
Solo haces lo que has venido a hacer.
Eres tú misma, y punto.
Y todo lo demás se pondrá en su sitio solo.
Porque eso es lo que irradias.
Irradia orden.
Sé un sol.
Porque el juego se ordena del centro hacia fuera.
Así que si tú irradias presencia, orden, amor desde el centro…
Eso será lo que se extienda hacia fuera.
Porque los demás reciben lo que eres.
Lo que pones en el centro.
Entonces…
¿Qué es lo que tienes tú en el centro?
¿Estás tú en el centro?
¿O está tu trabajo?
¿Tus hijos, tu pareja, tus padres?
¿Está todo el mundo en el centro y tú te has ido a un lado?
¿Orbitas tú alrededor del dinero?
¿O has puesto la necesidad de reconocimiento en el centro?
¿O la culpa por lo que pasó?
¿O es una enfermedad la que lo mueve todo?
¿O es el miedo alrededor de lo que todo gira?
Eres un sol.
Estás aquí para estar en el centro.
Pero si no ocupas tu lugar…
Todo gira alrededor de lo que pongas ahí.
Disfruta el día,
Gerardo
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